1. Retrasos constantes en pagos a proveedores
El primer síntoma de problemas de caja no suele aparecer en el banco, sino en la operativa diaria. Cuando empiezas a retrasar pagos a proveedores o a priorizar a quién pagas y a quién no, la tensión de liquidez ya existe.
Este comportamiento genera un efecto dominó: pérdida de confianza, peores condiciones comerciales y, en el peor de los casos, interrupciones en el suministro. Retrasar pagos no soluciona el problema, solo lo desplaza en el tiempo.
2. Aumento del periodo medio de cobro
Si tus clientes tardan cada vez más en pagar, estás financiando su negocio con tu caja. Un aumento del periodo medio de cobro consume liquidez aunque la cuenta de resultados sea positiva.
Este problema suele pasar desapercibido porque las ventas siguen creciendo, pero el efectivo no entra al mismo ritmo. Vigilar los días de cobro es tan importante como vigilar las ventas.
3. Uso excesivo de pólizas de crédito
Las líneas de crédito están pensadas para cubrir desfases puntuales de tesorería, no para financiar el funcionamiento habitual del negocio.
Si tu cuenta está siempre al límite de la póliza, la empresa no genera caja suficiente por sí sola. Además, este hábito encarece la estructura financiera y aumenta la dependencia del banco justo cuando más vulnerable eres.
4. Ventas estancadas y gastos fijos crecientes
Esta es una de las combinaciones más peligrosas: ingresos planos y costes fijos al alza. Alquileres, salarios y estructura no se ajustan automáticamente cuando las ventas se frenan.
El resultado es el llamado efecto tijera: los márgenes se reducen y la caja se consume mes a mes. Si no se toman decisiones rápidas, el deterioro es silencioso pero constante.
5. Inventario acumulado
El stock es dinero inmovilizado. Un inventario que crece sin rotación es una señal clara de que algo no encaja entre ventas, producción y demanda real.
Además del impacto en caja, el inventario acumulado suele implicar riesgos adicionales: obsolescencia, descuentos forzados y pérdida de margen futuro.
Conclusión
Los problemas de cash flow rara vez aparecen de golpe. Siempre avisan, pero muchos empresarios prefieren no mirar.
Mi recomendación es clara: analiza tu caja con la misma frecuencia con la que miras las ventas. La liquidez no es un indicador financiero más; es la condición necesaria para que el negocio siga existiendo.