3 cosas que tu banco mirará con lupa

Los bancos son aversos al riesgo. No te van a financiar por lo “bonita” que sea tu idea, sino por una cosa: la probabilidad de que les devuelvas el dinero. Para eso, evalúan tu plan como lo haría un analista de riesgos.

1. Capacidad de pago

Esta es la pregunta principal: ¿genera tu negocio suficiente caja para pagar la cuota? Y aquí viene el matiz que muchos emprendedores no entienden al preparar un plan: el banco no paga cuotas con “beneficio”, paga cuotas con tesorería.

Por eso, un plan creíble para un banco debe demostrar:

  • Que tus ingresos son realistas (drivers, embudo, contratos, histórico).
  • Que tus costes están bien modelados (fijos, variables y estacionalidad).
  • Que tu cash flow operativo aguanta incluso si las ventas se retrasan.

Qué suele mirar el analista (en la práctica)

No todos los bancos lo llaman igual, pero suelen buscar una idea simple: margen suficiente para cubrir deuda con holgura.

  • Cuota mensual vs caja disponible.
  • Meses “malos” (estacionalidad): ¿sigues pagando?
  • Necesidades operativas (stock, clientes que pagan tarde, IVA, nóminas).

Mi opinión profesional: si tu plan no incluye una previsión de tesorería mensual (al menos el primer año), te estás presentando “cojo” a un banco.

2. Ratios de endeudamiento

La segunda pregunta es: ¿qué nivel de riesgo asume el banco en relación con el negocio y el promotor? Esto se traduce en ratios de endeudamiento y en una valoración de “colchón” financiero.

Dicho en lenguaje claro: el banco quiere ver que tú también estás comprometido. Si el proyecto necesita 100 y tú pones 0, el mensaje implícito es: “Si sale mal, pierde el banco; yo no”.

Qué debes mostrar en el plan

  • Inversión total del proyecto (CAPEX, circulante y gastos de lanzamiento).
  • Fuentes de financiación: aportación propia, préstamos, subvenciones, proveedores.
  • Calendario: cuándo entra el dinero y cuándo sale (esto evita sustos de caja).

El error típico

Pedir deuda para financiar pérdidas operativas indefinidas. La deuda está pensada para inversión y necesidades puntuales, no para tapar un modelo no rentable. Si el plan muestra que “la deuda aguanta el negocio” en vez de “el negocio paga la deuda”, el banco se echa atrás.

3. Garantías disponibles

La tercera pregunta, la incómoda: si todo sale mal, ¿cómo recupera el banco su dinero? Esto incluye garantías reales (bienes), personales (aval) o apoyos externos (por ejemplo, avales públicos, sociedades de garantía recíproca, etc.).

No es un juicio moral. Es gestión del riesgo. El banco presta dinero y necesita un “plan B” si el plan A falla.

Cómo tratar este punto en el plan

  • Explica qué activos existen (equipos, vehículo, local, inventario) y su valor aproximado.
  • Indica si hay avales disponibles y en qué condiciones (sin adornos).
  • Si no hay garantías, refuerza aún más la capacidad de pago (más caja, menos deuda, más margen).

Mi criterio: cuando no hay garantías, el banco se vuelve especialmente conservador. Eso no significa que sea imposible, pero exige números más robustos y un riesgo muy bien acotado.

Conclusión

Si vas a pedir financiación bancaria, escribe el plan desde la perspectiva del analista de riesgos: caja, deuda y garantías.

La mejor forma de aumentar probabilidades no es “maquillar” el escenario, sino demostrar que has pensado el peor caso y aún así tienes un camino viable. En banca, la confianza se construye con prudencia y coherencia, no con promesas.

Ten tus papeles en regla

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